domingo, 19 de mayo de 2013

CRIANZA EN BARRICAS DEL VINO

La crianza en barricas, la procedencia y el quemado son factores que influyen en el resultado final del vino. Existe una norma que indica, que cuanta más estructura tiene el vino, mayor será el resultado de la crianza.
Con la madera se ganan aromas y sabores, pero la crianza es un método de control en la oxidación del vino y se unifican diferentes componentes para una mayor armonía en el vino.
En el blanco, el mejor método para que adquiera las características de la madera, es realizar la fermentación en roble. Por el contrario, en el tinto la mejor forma es la crianza, puesto que éstos, fermentan con los hollejos.
Existen varios tipos de robles, en los cuales nos vamos a detener para comentar algunas características de ellos.
  • El roble americano suele ser maderas densas y por ello se aprovechan más. No es muy tánico, pero si muy aromático. Con dominio de la vainilla y coco.
  • El roble europeo Allier es menos denso que el americano, menos tánico y menos aromático pero más complejo. Dominan los tostados y las especias.
  • El roble europeo Limousin es muy tánico y poco aromático, por ello no se utiliza para la crianza de los vinos y si para los licores y aguardientes.
La mayoría de los enólogos deciden criar sus vinos, en maderas jóvenes o de segundo uso, puesto que una madera vieja tiene agotado los taninos y le cuesta pasar aromas al vino.

COMPUESTOS VOLATILES DEL VINO

Los compuestos volátiles solamente los podemos detectar en la nariz, puesto que (como veremos un poco más adelante) en el bouquet interviene la madera y el vino.
El vino, tiene más de 800 compuestos volátiles que no todos los podemos detectar, pero si bastantes.
Según su origen, clasificamos los aromas en: primarios, secundarios y terciarios

Los aromas primarios del vino

Provienen de la materia prima, la uva. Son específicos de cada variedad, de cada suelo, del clima y de la maduración. Algunos son muy intensos como los de la uva Moscatel.

Los aromas secundarios del vino

Se producen en la fermentación gracias a las levaduras. La mayoría de los aromas lo aportan el etanol, aldehídos, cetonas, alcoholes superiores y esteres.
Algunos de estos alcoholes se encuentran en pequeñas cantidades, siendo agradables. Pero la mayoría no interesan que aparezcan en el vino y éstos pueden variar, dependiendo de la temperatura en la fermentación.

Los aromas terciarios del vino

Éstos provienen de la guarda. Aparecen en la fase de envejecimiento, cuando está en la barrica o durante su estancia en la botella.

El bouquet

El bouquet es el conjunto de aromas del vino en la boca. Es el resultado de la transformación de los aromas varietales de la uva en dos condiciones diferentes: primero en el ambiente oxidativo de la barrica y después con el reductor de la botella, siempre en combinación con la variedad.
También hay un crecimiento en la calidad del bouquet, gracias a los aceites esenciales que contiene la madera y a su tostado.
En resumen, el bouquet de los vinos es variable y depende de la uva y de la elaboración de la barrica (tamaño, edad, roble, etc.).

ORIGENES DEL VINO

Desde que el mundo es mundo la vid ha existido. Ha acompañado al hombre en su evolución y este la ha utilizado de distintas formas. Como un alimento fresco una vez que las uvas maduran en los racimos. Más tarde ha conservado las uvas en forma de pasas y posteriormente descubrió de forma accidental que se podía sacar una bebida que calmaba la sed e incluso daba cierta euforia.

La leyenda del origen del vino

Como en casi todos los productos y alimentos que nos han acompañado desde siempre en nuestro camino evolutivo, el vino tiene una leyenda sobre su origen.
Cuenta la leyenda, que en Babilonia un rey persa almacenó uvas en un sótano de su palacio para consumir fuera de la estación. Obviamente estas uvas con el correr del tiempo fermentaron y desprendieron anhídrido carbónico, intoxicando a los que las cuidaban. Esta situación les hizo creer que las uvas se habían vuelto muy venenosas.

Una de sus concubinas al intentar suicidarse por el desprecio del rey, tomando este jugo envenenado, muy contrariamente a lo que se suponía se sintió muy feliz y radiante. Al presentarse ante el rey con su alegría contagiosa, este la prefirió entre las otras. Puede llegar a decirse que esta mujer fue la descubridora de las bondades del vino.
Pero hablando sobre orígenes más reales, podemos decir que el nombre del vino, según investigaciones recientes, tuvo su origen en un término hoy desaparecido de la lengua hablada en el antiguo Cáucaso, particularmente en Armenia, la palabra "voino", la que servía para designar el brebaje embriagador elaborado a partir del fruto del racimo de la vid.
Por eso se puede establecer que el vino como tal surge en el oriente próximo. Es en la biblia donde aparece documentado en escritos, en el Antiguo Testamento, a través de Moisés se pone en evidencia la existencia de la vid y el vino. Aunque, se tiene conocimiento de la existencia de la vid desde mucho antes. La más antigua manifestación del género Vitis (las vides), data de hace más de 63 millones de años con el descubrimiento de una hoja fósil de una ampelídea en una región de Francia.

Las primeras vides


Las Vitis aparecen en Europa hace unos 26 millones de años, ocupando posiciones moderadamente cálidas en el Macizo Central. Más adelante, hace 2 millones de años, aparece la Vitis viniferae silvestris, quedando después de las glaciaciones en el Cuaternario, refugiada en la cuenca del mar Mediterráneo y sur del mar Caspio.
Las especies Proles Orientalis procedentes del sur del mar Caspio y las del Oriente Medio avanzaron hacia las riberas del Mediterráneo en sentido de este a oeste, mezclándose con las Proles Póntica originarias del Mar Negro, que también se movieron en este mismo sentido cruzándose en su emigración con las Proles Occidentalis procedentes del Occidente Mediterráneo que avanzaban en sentido contrario. Estas especies mezcladas entre sí, se cruzaron con la Vitis silvestris de la Europa del norte, dando origen a las actuales variedades de uva.
Las Proles Orientales presentaban racimos sueltos, con uvas de gran tamaño precursoras de las actuales variedades de uva de mesa. Mientras que las Proles Pónticas y Occidentalis tenían uvas más pequeñas con hollejo siendo antecesoras de las uvas de vinificación. Los cruzamientos de las anteriores con las variedades silvestres del norte de Europa, tuvieron como consecuencia la aparición de viníferas con granos de uva más pequeños y una mayor cantidad de antocianos y taninos, predecesoras de las actuales variedades tintas.
Los frutos de las Vitis silvestris son siempre tintos, por lo que las actuales variedades blancas proceden sin duda de mutaciones de albinismo, perdiendo el pigmento propio de dichas viníferas.
El hombre debió aprovechar los frutos de la Vitis silvestris que aparecían en su entorno. Cuando en sus territorios empezó a escasear la caza, se hizo agricultor y sedentario, domesticando y cultivando las plantas que crecían a su alrededor entre ellas la vid, surgiendo la Vitis vinífera por un proceso de selección.

Las uvas en la actualidad


Las actuales variedades de uva son todas Vitis Vinífera o europeas, teniendo su origen en la Vitis silvestris y que cruzándose a veces de manera espontánea y otras a través de la mano del hombre, hoy día forman un inmenso y rico patrimonio varietal compuesto por más de cinco mil variedades distintas.
La teoría más aceptada hasta ahora sobre la expansión de la Vitis silvestris, transformada en vinífera doméstica y cultivada por el hombre, coincide con la migración de los pueblos indoeuropeos hacia el sur y el oeste de sus territorios originales. Primero hacia Oriente Medio, luego a tierras de Egipto y Grecia y más tarde, hacia el Mediterráneo occidental llevadas por los pueblos fenicios, griegos o romanos en sus actividades comerciales y de conquista. Fueron estos los que fueron plantando viñedos en todos aquellos lugares en que la uva resistió a las condiciones climáticas.
Sin embargo, en la actualidad, cada vez toma más fuerza otra teoría conocida como “indigenista”, donde se piensa que antes de la llegada de estos pueblos colonizadores, ya existían viñedos cultivados por sus moradores.
Aunque la teoría indigenista sobre el cultivo de la vid nos presenta su origen compartido en toda la cuenca mediterránea y sur de los mares Negro y Caspio, es en la zona del Cáucaso y Asia Menor donde se inicia la civilización del viñedo y de la producción de vino, tal y como la conocemos hoy. Extendiéndose en primer lugar hacia la costa de Siria y Palestina, luego a Egipto y los países ribereños del mar Egeo y más tarde hacia Cartago (Túnez), Etruria (Italia), Massilia (Francia) e Iberia (España y Portugal). Los fenicios fueron quienes, en su actividad comercial y cultural, extendieron el cultivo de la viña y el vino por todo el Mediterráneo. Posteriormente, los romanos con la conquista militar de su Imperio, consolidaron e incluso ensancharon los límites del viñedo hacia zonas interiores e incluso más frías dominadas por ellos.

martes, 14 de mayo de 2013

VITIS VINIFERA

La vid, parra, parrón o videira (nombre científico Vitis vinifera) es una planta leñosa trepadora que cuando se deja crecer libremente puede alcanzar hasta más de 30 m, pero que, por la acción humana, podándola anualmente, queda reducida a un pequeño arbusto de 1 m. Su fruto, la uva, es comestible y materia prima para la fabricación de vino y otras bebidas alcohólicas.
Vitis vinifera es una de las aproximadamente sesenta especies del género Vitis existentes.
Como consecuencia de su evolución como cultivo, se distinguen diversas variedades, los llamados “cultivares”. José Peñín llega a contar hasta cinco mil variedades.[1] lo cual resulta un tanto exagerado, si se tiene en cuenta que una misma variedad recibe distintos nombres. Cada región se precia de tener su cultivar propio, al que pone un nombre especial.
El castellano tiene palabra específica, “viduño” —viduño Viura, viduño Zinfandel, viduño Merlot etc— para designar las diversas variedades de la vid. Se emplea también la palabra cepa. Otros países con tradición en la producción de vino también tienen palabra específica. En francés, cépage, en italiano vitigno. Se habla de un vino monovarietal, si está hecho con un único viduño. Pero varietal es un adjetivo, no un sustantivo. Por ejemplo, Zinfandel no es un "varietal", sino un viduño.

Descripción

Su tronco, retorcido y tortuoso, presenta una corteza gruesa y áspera que se desprende en tiras longitudinales. Las ramas jóvenes, denominadas sarmientos, son flexibles y muy engrosadas en los nudos; alternando sobre ellas se disponen las hojas, grandes, palmeadas y muy lobuladas y a la vez están dentadas, se las suele llamar pámpanas. Los zarcillos salen enfrente de las hojas y se enroscan y endurecen en cuanto encuentran soporte.

Tipos de yemas

La vid posee tres tipos de yemas: yema principal, yema pronta y yema latente.
La yema principal es la que brota más frecuentemente y se compone de tres yemas: primaria, secundaria y terciaria, siendo la más importante la yema primaria porque trae la producción de la temporada.
La yema pronta (o yema anticipada) es una yema que puede brotar en la misma temporada que la yema principal dando origen a un brote anticipado. Puede producir fruta, pero ésta será de baja calidad y se le denomina "pampanito"
La yema latente brota sólo en condiciones extremas como una fuerte fertilización nitrogenada o una poda excesiva, dando origen a un brote muy vigoroso en madera vieja (tronco por ejemplo)llamado "chupón". Este brote es netamente vegetativo, eso quiere decir, que no produce fruta y si lo hace es de pésima calidad.

Hábitat

Se cree originaria del suroeste de Asia, aunque una raza silvestre de esta especie (V.vinifera subsp. sylvestris) se extiende por el centro y sureste de Europa. Actualmente su uso se extiende por todos los países de climas templados.
La vid presenta requerimientos de frío para una adecuada ruptura de la dormición e inicio de la nueva estación de crecimiento. Estos requerimientos de frío son muy variables, según los cultivares: desde 500 a 1 400 horas de frío, aunque en la actualidad existen variedades cultivadas con un requerimiento de solo 100 horas.

Observaciones

El nombre del género era ya utilizado por los ermitaños; se cree derivado del celta gwid o wid: árbol, arbusto, (el mejor de los árboles).
Cuando a finales del siglo XIX los viñedos europeos fueron arrasados por la filoxera, devastador pulgón que destruye las raíces, se importaron cepas resistentes desde América, a donde se había traído anteriormente a esta peste. De este modo, se logró injertar las razas de Vitis vinifera europeas sobre las raíces «americanas».
La importancia económica de la vid, es extraordinaria: la uva es uno de los frutos más apreciados, nutritivos y rico en vitamina C, secas constituyen las pasas o sultanas, muy nutritivas y utilizadas en medicina popular como pectorales; las uvas inmaduras se consideran refrescantes; de los sarmientos mana en primavera el agua de cepa, que se considera diurética; los pámpanos y brotes tiernos son ricos en taninos y antocianos, empleados como astringente conta las diarreas, hemorragias nasales (en forma de polvo), las uvas maduras tienen también propiedades laxantes —lo mismo que el mosto— y son ricas en ácidos orgánicos y azúcares reductores. Pero la importancia mayor de la vid es para obtener, por fermentación del mosto, el vino y todos sus derivados: alcohol, vinagre, etc. Su obtención se ha convertido en una verdadera disciplina: la enología.

Variedades

Dado que es una especie cultivada por el hombre desde hace milenios, son cientos las variedades que existen en el mundo, unas adaptadas a la producción de uva para la elaboración de vino y otras para su consumo en fresco.

Taxonomía

  • Castellano: ácere, cepa, fruto, majuelo, orquillas, pampana, pámpana, pámpanas, pámpano, pámpanos, pámparas, parra, parras, parreña, parriza, parrón, parrucha, pasa, riparia, sarmiento, sarmientos, tijereta, tronchos, uva, uvillas, vid, vidueño, viduño, viña, viñedo, zarcillos.